La sangre de Jesús: Llave para entrar en la espiritualidad (Parte 2)

En el post anterior vimos principalmente de donde provenía la sangre de Jesús. El núcleo fundamental del tema pasado era que el Espíritu Santo (Espíritu Eterno), se mueve a través de la sangre de Cristo. Revisamos que la sangre de Cristo, no es una sangre corruptible, ya que por el Espíritu Eterno que actúa en ella, pudo ser llevada al cielo (lugar espiritual) luego de haber sido derramada por Jesús (el Cordero de Dios), y posteriormente, inmediatamente despues del momento de la ascensión, pudo ser presentada ante el Padre (a través de Jesus como Sumo Sacerdote, quien la presenta) y de esta forma ser aceptada por el Padre, y, mediante esto, ser finalmente quitado el pecado de en medio, en el mundo espiritual, afectando el mundo material. Todo esto ocurre antes de la venida del Espíritu Santo a la Tierra, en el aposento alto en la fiesta de Pentecostes. Es aquí donde surge la pregunta que recorrerá todo este estudio
 
“¿Que relación existe entre el derramamiento de sangre y posterior presentación de ella en el cielo ante el Padre y el derramamiento del Espíritu Santo en Pentecostes?”
Antes de entrar de lleno en este estudio recordemos que la sangre de Cristo tiene dos grandes propósitos

1. La redención del pecado (aspecto que fue tratado en el post anterior)

2. Ser un medio para la llenura del Espíritu Santo (aspecto que trataremos en este artículo)

Introducción

“Cuando llegó el día de Pentecostés, estaban todos unánimes juntos. Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.” (Hechos 2:1-4)

La Sangre y el Espíritu Santo. El Espíritu Santo y la Sangre. Encontrar las fronteras entre estos dos Espíritus es casi imposible. Siempre en la Biblia aparecen actuando juntos. Pero en esta ocasión vamos a observarlo desde como actúa el Espíritu Santo a través de la Sangre.

El Espíritu Santo se mueve a través de la Sangre. Para explicarlo de mejor forma nos remontaremos cerca de mil quinientos años antes del nacimiento de Cristo. A través de la Ley que fue entregada, se nos da una clara representación de la unión férrea entre Sangre y el Espíritu Santo

Porque la ley, teniendo la sombra de los bienes venideros, no la imagen misma de las cosas, nunca puede, por los mismos sacrificios que se ofrecen continuamente cada año, hacer perfectos a los que se acercan.·”(Heb 10:1)

La sangre y el Espíritu: Su unión en el caso de la purificación del leproso

La lepra. Una de las enfermedades que más se mencionan en el Antiguo Testamento. Básicamente la lepra se caracterizaba por ser una enfermedad en la piel, que forma secreciones y deformaciones. En la época de Moisés, los leprosos eran apartados del campamento, ya que traía contagio e infecciones. Alguien que contraía la lepra, era apartado de todos, y su vida se destruía, condenado a la separación del pueblo.

La lepra nos fue dada como una figura o sombra del pecador. La lepra es la “enfermedad” del pecado que nos separa de Dios y sus bendiciones. Sin embargo, existía una forma en la que el leproso se purificaba. Vamos a ver brevemente el proceso de purificación del leproso

  1. El leproso es traído al Sacerdote: “Esta será la ley para el leproso cuando se limpiare: Será traído al sacerdote, y éste saldrá fuera del campamento y lo examinará; y si ve que está sana la plaga de la lepra del leproso, el sacerdote mandará luego que se tomen para el que se purifica dos avecillas vivas, limpias, y madera de cedro, grana e hisopo” (Lev 14:2-4)
    Todo lo que veremos a continuación es una sombra de la redención por la Sangre de Cristo. En primer lugar el sacerdote debía venir al leproso fuera del campamento. Como mencionamos anteriormente, el leproso no podía disfrutar de las bendiciones del campamento. De la misma forma, nosotros, pecadores, estabamos excluídos fuera de la presencia y bendiciones de Dios. De la misma forma, Jesús salió fuera del campamento a padecer. “Salgamos, pues, a él, fuera del campamento, llevando su vituperio” (Heb 13:13). Ahora, cada elemento que toma el sacerdote, son una clara representación de la muerte y la resurrección de Cristo. Dos avecillas limpias, que representan la muerte y la resurrección de Cristo, madera de cedro, que representa la cruz, la grana que representan los sufrimientos, y el hisopo que representa nuestra fe en la Sangre.
  2. Sacrificio de una ave: Y mandará el sacerdote matar una avecilla en un vaso de barro sobre aguas corrientes. Después tomará la avecilla viva, el cedro, la grana y el hisopo, y los mojará con la avecilla viva en la sangre de la avecilla muerta sobre las aguas corrientes” (Lev 14:5-6). Lo primero que debía hacer el sacerdote era matar una de las aves en un vaso de barro. Esto representa la muerte del Señor Jesucristo en un cuerpo humano (sangre en el vaso de barro). Es el derramamiento de la sangre de Jesús en un vaso terrenal. Posteriormente a esto, se tomaba el cedro (la cruz), la grana (sufrimientos de Cristo) e hisopo (la confesion de fe) y con todos estos elementos se mojaba a la avecilla viva con la sangre de la que había sido sacrificada.
  3. El ave viva es rociada y liberada: “y rociará siete veces sobre el que se purifica de la lepra, y le declarará limpio; y soltará la avecilla viva en el campo.“(Lev 14:7). El leproso era rociado siete veces con la sangre del ave que es tipo de las siete veces que Cristo derramó su Sangre, que a su vez es rociada sobre nosotros y nos limpia. Y luego, el ave, que había sido roceada con la sangre del ave muerta, es soltada, esto es, la resurrección de Cristo, que asciendo a los cielos con la sangre de su derramamiento en cuerpo terrenal.
  4. Posibilidad de entrar al Campamento: Y el que se purifica lavará sus vestidos, y raerá todo su pelo, y se lavará con agua, y será limpio; y después entrará en el campamento, y morará fuera de su tienda siete días.” (Lev 14:8)
    Anteriormente fue aplicada la Sangre, que limpia los pecados. Ahora se añade el agua, que significa un cambio de vida, el arrepentimiento de la vida pasada, de la forma antigua de vivir. El agua está claramente representada en el bautismo. La limpieza a través de la Palabra. “para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra” (Efe 5:26)Proximamente veremos la estrecha relación entre la sangre, el agua y el Espíritu. Luego de haber sido lavado, el leproso tenía acceso una vez más al campamento. Esto quiere representar al pecador que vuelve al campamento, es decir, la salvación. Pudieramos pensar que el proceso de la purificación acaba aca, pero ahora veremos algo impresionante
  5. La unión de la Sangre y el Aceite: “El día octavo tomará dos corderos sin defecto, y una cordera de un año sin tacha, y tres décimas de efa de flor de harina para ofrenda amasada con aceite, y un log de aceite. Y el sacerdote que le purifica presentará delante de Jehová al que se ha de limpiar, con aquellas cosas, a la puerta del tabernáculo de reunión; y tomará el sacerdote un cordero y lo ofrecerá por la culpa, con el log de aceite, y lo mecerá como ofrenda mecida delante de Jehová. Y degollará el cordero en el lugar donde se degüella el sacrificio por el pecado y el holocausto, en el lugar del santuario; porque como la víctima por el pecado, así también la víctima por la culpa es del sacerdote; es cosa muy sagrada. Y el sacerdote tomará de la sangre de la víctima por la culpa, y la pondrá el sacerdote sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho“(Lev 14:10-14). Cuando el leproso volvía a entrar al campamento debía presentar un sacrificio. Debía tomar sangre (figura de la sangre de Cristo), Harina (cuerpo molido de Cristo), y aceite (figura de la unción del Espíritu Santo). La sangre y la harina, representan la mesa del Señor, la Santa Cena, donde Jesús dijo “y habiendo dado gracias, lo partió, y dijo: Tomad, comed; esto es mi cuerpo que por vosotros es partido; haced esto en memoria de mí.” (1Cor 11:24) y “Asimismo tomó también la copa, después de haber cenado, diciendo: Esta copa es el nuevo pacto en mi sangre; haced esto todas las veces que la bebiereis, en memoria de mí” (1Cor 11:25). Lo anterior, representa que el pecador una vez salvó, limpio de su lepra, es decir, el pecado, tiene una comunión profunda con Cristo, en su muerte y resurrección. “Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, mas vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.” (Gal 2:20). Ahora, una vez sacrificado estos tres animales, el sacerdote untaba sangre en el lóbulo de la oreja derecha, en el pulgar de la mano derecha y en el pulgar del pie izquierdo. La sangre del lóbulo de la oreja derecha representa la liberación de la culpa y la condenación. Por esto Pablo dice “Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús” (Rom 8:1). La sangre en el pulgar de la mano derecha representa la purificación en el trabajo que hacemos en la obra en el “campamento” o el ministerio. Y la sangre en el pulgar del pie representa la limpieza en nuestro caminar cristiano.
  6. Unión de la sangre y el aceite: “Asimismo el sacerdote tomará del log de aceite, y lo echará sobre la palma de su mano izquierda, y mojará su dedo derecho en el aceite que tiene en su mano izquierda, y esparcirá del aceite con su dedo siete veces delante de Jehová. Y de lo que quedare del aceite que tiene en su mano, pondrá el sacerdote sobre el lóbulo de la oreja derecha del que se purifica, sobre el pulgar de su mano derecha y sobre el pulgar de su pie derecho, encima de la sangre del sacrificio por la culpa” (Lev 14:15-17). Posteriormente a la aplicación de la Sangre el sacerdote tomaba el aceite (figura de la unción del Espíritu Santo) y la esparcía siete veces, (símbolo de plenitud, de llenura del Espíritu Santo), y posteriormente aplicaba el aceíte donde había sangre, es decir, en el lóbulo, en los pulgares de la mano y pie derecho. Esto nos muestra, que el Espíritu Santo está unido poderosamente a la Sangre de Cristo. Donde está la sangre está el Espíritu Santo. Es decir, la unción sigue a la sangre
  7. Aceite sobre la cabeza: “Y lo que quedare del aceite que tiene en su mano, lo pondrá sobre la cabeza del que se purifica; y hará el sacerdote expiación por él delante de Jehová.”(Lev 14:18). Finalmente el aceite, figura de la llenura del Espíritu Santo es aplicado sobre la cabeza del ex-leproso, símbolo de la llenura total del Espíritu Santo en el cristiano.

En todo el ejemplo anterior vemos que el Espíritu Santo alcanza su pleno poder en nosotros por medio de la Sangre. Cuando la sangre es derramada y honrada, y nosotros estamos unidos a Cristo, el Espíritu Santo puede actuar. Como explicabamos anteriormente la sangre quita de en medio el pecado. Sin derramamiento de sangre, que quita el pecado, hubiese sido imposible que el Espíritu Santo hubiese venido sobre nosotros y tomar control de nuestras vidas. Recordemos siempre que el Espíritu Santo actua siempre en la sangre, cuando estamos unidos a Cristo. Es en este contexto donde nos surge una nueva pregunta.

¿Por que el Espíritu Santo no podía venir a tomar posición en el corazón del hombre antes del derramamiento de la sangre de Jesús?

En el Antiguo Pacto, el Espíritu de Dios sólo venía en algunas ocasiones y momentos específicos sobre hombres seleccionados. Sin embargo, el Espíritu Santo no podía hacer morada en el hombre, por el pecado. La santidad misma de Dios, El Espíritu Santo, no puede morar en un lugar donde hay pecado. Recordemos que cuando el sumo sacerdote entraba en el lugar santísimo, debía hacerlo sin pecado, ya que si no moría por la santidad de Dios.

En el comienzo, el Espíritu de Dios tenía comunión con el espíritu de Adán y Eva. Sin embargo en el momento en el que el hombre peca, el pecado lo separa de Dios y lo esclaviza al mismo pecado. Es decir, el hombre cae esclavo del pecado. El pecado toma poder sobre el hombre. Antes de la caída, el Espíritu de Dios tenía poder sobre el hombre, sin embargo, posterior al pecado, este último toma control del hombre. Cuando Jesucristo vino en carne tuvo que someter el poder del pecado en su cuerpo para destruir el poder del pecado. Para esto Jesús tuvo que ir en contra de su voluntad. Perdió su vida y su voluntad negándose a si mismo. De esta forma aprendió obediencia y alcanzó la perfección “Y aunque era Hijo, por lo que padeció aprendió la obediencia; y habiendo sido perfeccionado, vino a ser autor de eterna salvación para todos los que le obedecen“(Heb 5:8-9). Jesús sometió al pecado en su persona. Y en su persona destruyó el poder del pecado. Jesucristo anuló el poder del pecado primero en su cuerpo, es por eso que El puede anular ese poder ahora en nosotros, y de esta forma nos reconcilia con Dios, para volver a ser uno con Dios.

Para que cada uno recibamos el poder de la anulación del pecado en nuestras vidas debemos presentar nuestra vida en sacrificio delante de Dios, y estar muertos a nosotros mismos, de la misma forma que Jesús, en negación a hacer nuestra propia voluntad. Por eso Jesucristo nos dice “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.” (Luc 9:23). La ley de vida que tenía Jesús en la Tierra era: Sumisión total a la voluntad del Padre. Es por esto, que el poder de la cruz se haya en la obediencia de Jesucristo.

Yo le dije: Señor, tú lo sabes. Y él me dijo: Estos son los que han salido de la gran tribulación, y han lavado sus ropas, y las han emblanquecido en la sangre del Cordero” (Apoc 7:14). En este versículo, nos habla de la sangre del cordero, de un cordero “manso y humilde”. Recordemos que el pecado es la exaltación propia, el orgullo, la no dependencia de Dios. Cristo venció el poder del pecado en su cuerpo, porque el “se humillo hasta lo sumo” De la misma forma, si queremos que la sangre de Cristo anule el poder del pecado debo todos los días morir “al yo”. Es decir, como Pablo dice “Crucificandonos todos los días junto a Cristo”. Y ante esto surge una nueva pregunta.

¿Si Cristo ya murió crucificado, porque nosotros ahora tenemos que crucificarnos junto con El?

Volvamos una vez más a las sombras del Antiguo Testamento. “Por siete días harás expiación por el altar, y lo santificarás, y será un altar santísimo: cualquiera cosa que tocare el altar, será santificada” (Exo 29:37). En el antiguo Pacto, hasta el altar se santificaba cuando se rociaba sobre el la sangre del cordero. Por esto, todo lo que tocaba el altar era Santo.

Jesucristo, el Cordero de Dios, derramó su sangre sobre la cruz. La cruz era el lugar donde “sería levantado el Hijo del Hombre” (Juan 3:14), es decir, la cruz es el altar que ha sido roceada con la sangre del Cordero. La cruz de Cristo es ese altar. Ahora, cuando la sangre santificaba el altar, todo lo que tocaba el altar era Santo. De la misma forma, cuando nosotros nos crucificamos junto con Cristo, es decir, rendir nuestra voluntad, al tocar la cruz, que es el altar, somos declarados Santos, somos santificados. Ahora, sobre el cordero que estaba en el altar siempre se encendía fuego, que es tipo del Espíritu Santo, consumiendo nuestras vidas.

Nos falta explicar un solo elemento más para entrar a la conclusión de este tema. Este es el vino, figura de la sangre de Cristo. “Atando a la vid su pollino, Y a la cepa el hijo de su asna, Lavó en el vino su vestido, Y en la sangre de uvas su manto. (Gen 49:11). Este versículo, representa la bendición de Jacob (Israel) sobre Juda figura de Cristo. Y se refiere a su sangre vertida como el vino. Jesús nos dice que el es el verdadero vino (Jn 15:1). Ahora estamos listos para explicar lo que sucedió en Pentecostes.

Pentecostes era conocida como la fiesta de las Semanas. Esta fiesta ocurría cincuenta días después de la pascua (derramamiento de Sangre). Esta fiesta se conocía porque se presentaban los primicias de la cosecha. Según los Rabinos esta fecha coincidía con la fecha en la que fue entregada la Ley en las tablas en el monte Sinaí (este acontecimiento se llamaba Shavuot). Otra de las características de esta fiesta era que podia celebrarla cualquier persona, fuese judío o extranjero.

Por mucho tiempo se ha entendido pentecostes, como el momento en el que los apostóles hablaron en lenguas. Pero no hemos tomado en cuenta la magnitud e importancia de este acontecimiento y todo lo que trae junto con El. Hagamos un brevisimo recordatorio a los pactos de Dios. El primer pacto que hace Dios con el Pueblo Judío es con la ley. Todo pacto se sella con sangre, por eso en ese momento, roció las tablas de la Ley y al Pueblo con sangre. Sin embargo el nuevo pacto, es infinitamente superior al primero, este consistía en:

Pero este es el pacto que haré con la casa de Israel después de aquellos días, dice Jehová: Daré mi ley en su mente, y la escribiré en su corazón; y yo seré a ellos por Dios, y ellos me serán por pueblo“(Jer 31:33)

Ya la ley no estaría en tablas de Piedra, sino que estaría en nuestra mente y en nuestro corazón. Jesús recordó este pacto y lo precisó aún más como “la promesa del Padre”

Mas el Consolador, el Espíritu Santo, a quien el Padre enviará en mi nombre, él os enseñará todas las cosas, y os recordará todo lo que yo os he dicho.”(Juan 14:26)

Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.” (Juan 15:26)

Y estando juntos, les mandó que no se fueran de Jerusalén, sino que esperasen la promesa del Padre, la cual, les dijo, oísteis de mí.” (Hechos 1:4)

Lo primero que sucede en Pentecostes, es que desciende el Espíritu de Dios sobre el ser humano, ahora el Espíritu Santo viene a hacer morada en el hombre. Nos convertimos, en el Templo donde Dios y su presencia habita. Luego de la Sangre de Cristo ya no hay impedimento para que venga el Espíritu Santo. Y ahora el escribe la Palabra en nuestro corazón. Pentecostes coincidía con el momento en el que la Ley fue entregada en el Sinaí. Sin embargo ahora se daba la Ley en el corazón, a través del Espíritu Santo, quien nos ayuda a cumplirla. Que tremendo plan de salvación. ¡Gracias Jesús por tu bendita y hermosa sangre¡

Tambien era la fiesta de las primicias. Se traían los primeros frutos de la cosecha. Los apóstoles eran los primeros frutos, luego de que todas las cosas fueron renovadas. Ya no había más esclavitud al pecado. Los apóstoles eran las primicias delante de Dios, las primicias de una nueva generación. La generación que ha sido comprada con la sangre de Cristo, para gobernar con el, para ser reyes y sacerdotes.

y de Jesucristo el testigo fiel, el primogénito de los muertos, y el soberano de los reyes de la tierra. Al que nos amó, y nos lavó de nuestros pecados con su sangre, y nos hizo reyes y sacerdotes para Dios, su Padre; a él sea gloria e imperio por los siglos de los siglos. Amén.“(Ap 1:5-6)

Jesús nos compró con su sangre. Pero cuando viene el Espíritu Santo sobre nosotros, esto es en Pentecostes, podemos llegar a ser Hijos de Dios y clamar Abba Padre. Somos Hijos de Dios al igual que Cristo.

El Espíritu mismo da testimonio a nuestro espíritu, de que somos hijos de Dios. Y si hijos, también herederos; herederos de Dios y coherederos con Cristo, si es que padecemos juntamente con él, para que juntamente con él seamos glorificados.”(Rom 8:16-17)

Que tremendo¡¡ Tenemos las misma herencias que Cristo, y como Cristo Reina, nosotros tenemos poder de Reinar, de traer el Reino de Dios a la Tierra (ver posts anteriores).

Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo, según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad” (Efe 1:3-5)

Somos la generación del segundo Adán. Tenemos las mismas promesas que Cristo. Como Hijos de Dios, todas las promesas que Dios Padre le hace a Jesús son para nosotros. Somos la extensión de Cristo en la Tierra. Somos su cuerpo. Somos su iglesia.

En Pentecostes, se consuma la promesa del Padre. La sangre y el sacrificio de Cristo son el medio para que esto ocurriese, pero Pentecostes es el cumplimiento de esa promesa. Y cuando viene el Espíritu Santo, hay una relación profunda y reestablecida con nuestro Padre. Se retoma la comunión con Dios.

Pero la sangre sigue presente en este acontecimiento. Todo esto es posible porque la sangre del cordero estaba presente y activa. El mismo Espíritu Santo activa la sangre. Había sangre derramada por eso el Espíritu Santo pudo venir (al igual que el caso del leproso), pero cuando viene el Espíritu Santo ocurre un fenómeno asombroso.

y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.”(Hechos 2:3)

Recordemos que el fuego descendía sobre el sacrificio. Esto nos quiere decir, que los apostoles había decidido poner su vida sobre el altar, en sacrificio a Dios, en obediencia a su Palabra, que es la que purifica (es decir, el tipo del agua). Los apostoles estaban siendo consumidos como en un sacrificio

“Mas otros, burlándose, decían: Están llenos de mosto”(Hechos 2:13)

Recordemos que el tipo de la sangre era el vino. Ellos estaban rebosando en la Sangre de Jesucristo. Por eso podía venir sobre ellos el Espíritu Santo. Pablo dice que mejor antes de ser llenos de mosto, seamos llenos del Espíritu (vino, tipo de la sangre)

“Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen” (Hech 2:4)

Finalmente viene el Espíritu Santo. Que llena la vida y la santifica en el sacrificio de los apóstoles en el altar.

Vemos entonces como se cumple la escritura

Y tres son los que dan testimonio en la tierra: el Espíritu, el agua y la sangre; y estos tres concuerdan“(1Jn 5:8)

Te darás cuenta que en toda la escritura están estos tres están siempre juntos.

Recordemos también que la fiesta de Pentecostes era una de las únicas en que no solo podían celebrarla judíos, sino también extranjeros. Es ahí donde entramos nosotros. Podemos ser llenos de la plenitud del Espíritu Santo y que el tome nuestras vidas.

Hoy tu puedes preguntar. ¿Que necesito para recibir todo estos beneficios? Y vamos a responder de la misma forma que respondió Pedro cuando le preguntaron como recibir todo esto

Al oír esto, se compungieron de corazón, y dijeron a Pedro y a los otros apóstoles: Varones hermanos, ¿qué haremos? Pedro les dijo: Arrepentíos, y bautícese cada uno de vosotros en el nombre de Jesucristo para perdón de los pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo. Porque para vosotros es la promesa, y para vuestros hijos, y para todos los que están lejos; para cuantos el Señor nuestro Dios llamare“(Hech 2:37-39)

Lo primero que hay que hacer es arrepentirse, es decir, dejar que la sangre de Jesucristo actue. Posteriormente, bautizarse, es decir nacer del agua y finalmente recibiremos el Espíritu Santo, es decir, nacimiento del Espíritu. ( si quieres entender más profundamente estos temas revisa los siguientes post ¿Como conocer a Dios a través del Espíritu Santo? y La obra del Espíritu Santo: Llevarnos a una vida espiritual y si tienes tiempo te recomiendo leer todos estos post -excepto el de la sección liderazgo-ya que todos tienen un mismo hilo conductor, entrar a una vida espiritual, por eso el nombre de este blog)

En conclusión en Pentecostés termina completamente la obra de redención. Como dijo Juan el Bautista, las dos cosas que Cristo haría

El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo“(Jn 1:29)

“Y yo no le conocía; pero el que me envió a bautizar con agua, aquél me dijo: Sobre quien veas descender el Espíritu y que permanece sobre él, ése es el que bautiza con el Espíritu Santo” (Jn 1:33)

Espero que estos dos estudios hayan sido de mucha bendición para ti. Quiero remarcar que este es sólo un estudio general. Podríamos profundizar en cada punto mucho más y extraer riquezas tremendas para nuestra vida diaria, espero prontamente publicar sobre esto. Es necesario entender que esto no es para alimentar el conocimiento, sino para que tomemos nuestra identidad y posición en el Reino de Dios y traer su gloria a la Tierra y orar como nos enseño Jesús

“Venga tu Reino, Hágase tu voluntad….”

(Si quieres seguir estudiando estos temas recomiendo el Libro “La sangre” del Pastor Benny Hinn, y La Sangre de la Cruz de Andrew Murray)

 

9 Comments

  1. Estimado:

    Hermosa la suma sangre+Espiritu Santo, los olvidados por tanto tiempo en la Iglesia del Señor.

    Una vez un hno vio una vision, ahora la entiendo mejor a raiz de lo que expones:
    “Estabamos orando dentro de nuestro lugar de reunión cuando vi olas de sangre en el lugar, casi me ahogaban”

    La sagre esta presente, en lo individual y colectivo. Que el Espiritu Santo siga obrando en tu vida y levantandote como una faro que alumbra la oscuridad de nuestra generación.

    Bendiciones

  2. Es tremendo el poder de la Sangre de Cristo aplicada a nuestras vidas y en todas las áreas de ella. Escuché unos podcast en itunes del Pastor César que me ayudaron a cambiar la perspectiva de muchas cosas. Se los recomiendo a todos…
    Saludos JP

  3. La sangre de Jesus es parte de lo que es el Nuevo Pacto, pienso que es un elemento fundamental de nuestra fe, es lo que nos permite no solo ser redimidos y tener el Espiritu, sino que ademas nos abre los ojos, nos quita el velo para sentir y concer el amor de Dios.

    Tambien la sangre de Cristo es lo que diferencia al “cristianismo” de lo que son otras religiones, de lo que es una religion propiamente tal diria yo. Nuestra fe ya no se trata de un set de principios y ordenanzas a seguir, sino de poder, de una vida que fue dada por la nuestra, la vida de Jesucristo.

    Un saludo. Esta muy bueno el estudio. ¡Visitame cuando puedas!

  4. Me encantó!! Esta unión es algo que ya sabemos pero es muy diferente a verlo asi fundamentado en el antiguo y nuevo testamento.
    Gracias Jesus por esa sangre poderosa.. gracias Espiritu Santo por esa unción!

  5. Dios te bendiga por esta revelacion.Bendigo la Santisima Sangre del Cordero de Cristo Jesus y Bendito el senor Dios Espiriti Santo.Gracias Padre Santo Y Senor Jesus;por darnos El Senor Dios Espiritu Santo.

  6. me parecio un estudio maravilloso por que aprendi las armas espirituales para hacer guerra espiritual, que son la sangre de cristo y el Espiritu Santo de DIOS y a tener santidad y lucha contra el pecado comolo hizo nuestro salvador JESUCRISTO.

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