¿Quién es Jesucristo?

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Cuantos de nosotros alguna vez jugamos con papel celofán y miramos a nuestro alrededor a través de ese color. Todo el entorno se veía verde, o amarillo, o rojo, dependiendo del color del papel que usábamos. Obviamente, la realidad no era de color rojo, verde o amarillo, sino que al tener ese filtro o esos lentes de color, todo lo veíamos de esas tonalidades. De la misma forma que esos filtros o lentes, cada uno de nosotros tenemos lentes mentales a través de los cuales vemos la realidad. Por ejemplo, si alguien tiene una mala experiencia con una autoridad o con alguna persona de una determinada nacionalidad, luego, cada vez que veamos a una autoridad o a una persona de esa nacionalidad es probable que surjan sentimientos negativos.

De la misma forma, aunque no nos demos cuenta tenemos lentes a través de los cuales nos acercamos a la palabra de Dios. Por ejemplo, si tengo los lentes de Dios como una persona severa, condenador, voy a leer toda la Biblia como un acto de juicio castigador de Dios. Y por esa misma razón, al leer porciones de la Biblia que me hablen del amor de Dios, mi mente las pasará por alto o simplemente las almacenaré como información, no produciendo un cambio ni en mi mente ni en mi vida. Ahora, lo mismo sucederá si tengo una imagen humanista del Evangelio (Dios centrado en el hombre), una imagen donde yo soy el centro del plan de Dios, y Dios se mueve solo en función de mis necesidades. Y de esto se desprende un peligro: si el evangelio que creo y vivo no es correcto o completo, me puede llevar a tropezar. Por ejemplo, si he creído que al aceptar a Jesús me asegura que no tendré ningún problema, ninguna angustia, ningún dolor o ninguna enfermedad, y de repente tengo un problema familiar, o en el trabajo o en mi salud, puedo llegar a alejarme de Dios, porque según de acuerdo con mis lentes, Dios mintió o me defraudó. Por esta razón es necesario preguntarnos ¿Con que lentes estoy mirando a Jesús? ¿Es el verdadero Jesús? ¿A qué Jesús yo conozco? ¿Cuál es el mensaje o el punto central del evangelio que creo?

Hagamos un pequeño experimento. Si yo te digo: Jesús ¿Qué imágenes vienen a tu mente? Lo más probable es que automáticamente puedan venir a tu mente las imágenes de las películas que muestran en semana santa, sobre Jesús caminando sobre la tierra junto a sus discípulos, sanando a los enfermos, yendo a cenar con los pecadores y necesitados y siendo crucificado y resucitado. Quizás esas son las imágenes que automáticamente vienen a nuestra mente. Y efectivamente son imágenes correctas porque Jesús hizo todo eso. Sin embargo, me gustaría preguntar ¿Vino alguna imagen a tu mente de un rey? ¿Vino a tu mente la imagen de Jesús descendiendo en las nubes? ¿Vino alguna imagen de Jesús estableciendo su gobierno sobre toda la tierra, sobre todas las naciones, trayendo justicia, paz y sanidad sobre todo el mundo? Si no es así, es probable que hasta el momento solo estemos conociendo una parte del carácter de Jesús, solo un aspecto de Él. Y, por ende, solo podemos estar conociendo una parte limitada del propósito de Dios. Por esta razón, muchas personas cuando ven lo que sucede con esta pandemia son confundidas. Quizás tenían una imagen del evangelio donde el Señor actuaba para ayudarnos a tener una mejor vida en este mundo, en nuestras finanzas, en nuestra salud, en nuestra estabilidad y no una imagen en la cual de acuerdo con la vista de Dios este sistema actual, el mundo, está corrompido. Y lo más probable es que hemos leído la Biblia, pero por tener lentes de un evangelio centrado en el hombre, hemos saltado involuntariamente todos los versículos, capítulos y libros de la Biblia donde Dios nos hablar que estas cosas son señales de la venida del Reino de Cristo en la tierra.

¿Tenemos los lentes correctos?

El propósito principal de toda la Biblia es que conozcamos a Jesucristo. De hecho, la Biblia nos dice que la vida en plenitud o vida eterna no la obtendremos por tener más bienes materiales, o tener más estabilidad, o por casarnos y formaruna familia. La vida eterna es conocer a Jesucristo[1]. Por ende, toda la Biblia, desde el Antiguo hasta el Nuevo Testamento tiene un propósito: el que podamos conocer a Jesús completamente. Es por esta razón que nuestro Señor nos dijo: “Ustedes estudian las Escrituras a fondo porque piensan que ellas les dan vida eterna. ¡Pero las Escrituras me señalan a mí[2]. Teniendo lo anterior como base, una de las cosas fundamentales que es necesario entender es que el Espíritu Santo desde el libro de Génesis en adelante nos da a conocer dos grandes facetas de Jesucristo: como Jesús, siendo un siervo y como Cristo, siendo un rey. Y ¿Cuál es el evangelio? El mensaje que nos muestra a nuestro Señor como Jesús y como Cristo, como Jesucristo.

Hasta aquí esto te puede sonar como un juego de palabras, pero quiero clarificarlo aun más. ¿Por qué la Biblia se refiere a nuestro Señor en algunas ocasiones como Jesús, y en otras ocasiones como Cristo, o como el Mesías? ¿Y por qué en otras ocasiones le llama Jesucristo? ¿Cuál es la diferencia? Cuando vemos la palabra “Cristo” esto quiere decir “Rey”, “Ungido”, o “Mesías”. Estas tres palabras son básicamente lo mismo. Cuando la Biblia nos habla de estas tres palabras está haciendo mención del Rey que fue anunciado en el Antiguo Testamento, que vendría a gobernar sobre todas las naciones, a traer un reinado de paz, de justicia y de paz, y que además vendría a destruir a sus adversarios. Lo explicaremos en detalle un poco más adelante. Por otro lado, cuando vemos que nuestro Señor es llamado como Jesús, básicamente se está enfatizando su carácter de salvador, de siervo en la tierra. De hecho, recordemos que el nombre de Jesús significa: El Señor Salva. Usualmente, conocemos mucho más esta última faceta de nuestro Señor. Vamos a revisar ambas brevemente.

Jesús como siervo

Desde el libro de Génesis, el Espíritu Santo nos habla que el Hijo de Dios vendría a morir, a derramar su sangre en amor por la humanidad, por nuestros pecados y rebeliones. Cuando Adán y Eva pecaron, en señal de amor y preocupación, Dios sacrificó el primer animal para cubrir la desnudez de la primera pareja con pieles[3]. De ahí en adelante, el Espíritu Santo nos muestra en los cinco primeros libros de la Biblia, a través de la figura del derramamiento de sangre de animales, que en el futuro vendría un salvador, a derramar toda su sangre, para solucionar el problema del pecado que nos separaba de Dios. Vendría un cordero perfecto para ser sacrificado en nuestro lugar, para tener paz con Dios[4]. Desde Abel en adelante los hombres derramaron sangre de animales para  acercarse a Dios. Desde el libro de Éxodo hasta Deuteronomio, podemos ver como Dios dio instrucciones a través de Moisés como debían ser los sacrificios para cubrir los pecados del pueblo de Israel. Sin embargo, todo este sistema de sacrificios era una figura de lo que posteriormente vendría a hacer Jesús. Como lo leemos en Hebreos 10.5-7 “Por lo cual entrando en el mundo dice: Sacrificio y ofrenda no quisiste; más me preparaste cuerpo. Holocaustos y expiaciones por el pecado no te agradaron. Entonces dije: He aquí que vengo, oh Dios, para hacer tu voluntad

Los hombres del Antiguo Testamento vieron a Jesús como un siervo viviendo en la tierra. Zacarías lo vio entrando en un asno en Jerusalén en señal de humildad[5]. Isaías vio a Jesús “Herido por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados”[6]. Zacarías profetizó sobre cómo sería su muerte “Mirarán al que traspasaron y harán duelo por él con duelo como por hijo único, afligiéndose por él como quien se aflige por un primogénito[7] David profetizando ve la crucifixión de Jesús cuando dice “Porque perros me han rodeado; me han cercado cuadrilla de malignos; horadaron mis manos y mis pies[8]. En resumen, el Espíritu Santo le mostró a muchos hombres que el Hijo de Dios vendría como siervo, como un cordero manso y perfecto, que derramaría Su sangre por amor a nosotros, para acercarnos a Dios y reconciliarnos con Él. Por esa razón, podemos arrepentirnos de nuestros pecados, y acercarnos a Dios como nuestro Padre sin ningún obstáculo. Por esta razón, si hubieses pecado no hay motivos de sentirse condenados o lejos de Dios, porque por la Sangre que Jesús derramó podemos ser perdonados de todo pecado y ser libres de la condenación.

Jesús como rey

Sin embargo, el Espíritu Santo nos muestra otra faceta de nuestro Señor a través de los profetas del Antiguo Testamento: a Jesús como el futuro rey de la Tierra, el Cristo, el Mesías. De hecho, la mayor parte de la profecía del Antiguo Testamento tiene relación con el futuro reino de este Mesías en la Tierra. En relación con su vida en la Tierra, el profeta Miqueas señala que este futuro rey nacería en Belén[9]. Jacob vio a Jesús viniendo a la tierra como el legislador de todo el mundo, Siloh[10]. A Balaam, un adivinador pagano también se le mostró el Reino de Jesús. El dijo “Saldrá ESTRELLA de Jacob y se levantará cetro de Israel, y herirá las sienes de Moab y destruirá a todos los hijos de Set”[11]. El profeta Natán profetizó sobre este Rey diciendo “yo levantaré después de ti (de David) a uno de tu linaje, el cual procederá de tus entrañas y afirmaré su reino…y yo afirmaré para siempre el trono de su reino[12]. Jeremías profetizó “He aquí levantaré a David renuevo justo y reinará como rey[13]. Daniel vio a “alguien parecido a un hijo de hombre descender con las nubes del cielo. Se acercó al Anciano y lo llevaron ante su presencia. Se le dio autoridad, honra y soberanía sobre todas las naciones del mundo, para que lo obedecieran los de toda raza, nación y lengua. Su gobierno es eterno, no tendrá fin. Su reino jamás será destruido[14]. El Espíritu Santo nos muestra a través del Antiguo Testamento que Cristo, el Mesías, nuestro Señor, llegaría a ser el rey de toda la tierra.

Cuando nuestro Señor Jesucristo vivió sobre la tierra y caminó con sus discípulos, en una ocasión les preguntó ¿Quiénes dicen la gente que soy yo? A lo cual ellos les respondieron que la gente decía que era Juan el Bautista, o que era Jeremías u otro profeta. Pero Jesús llevó la pregunta a un nivel más personal: ¿Quiénes creen ustedes que soy yo? En este contexto, Pedro contesta épicamente: Tu eres el Cristo, el Mesías, el Hijo del Dios viviente. Pedro no estaba teniendo la revelación de Jesús como el salvador de nuestros pecados, sino que estaba conociéndolo como el futuro rey que habría de gobernar toda la tierra. El Mesías prometido por todos los profetas del Antiguo Testamento.

Cristo, el Mesías, la base de la iglesia

La respuesta de Jesús a la respuesta de Pedro es profunda y de mucha importancia para nosotros hoy. Es en el contexto de esta revelación del Señor como Cristo, como Mesías, que por primera vez el menciona a SU iglesia, su cuerpo, su novia, nosotros, todos los cristianos que amamos a Jesús. Jesús les dice que, sobre esta roca, es decir, sobre este fundamento firme, la revelación de que Jesús es el Cristo, el futuro rey que viene a gobernar sobre toda la tierra, sobre esa verdad Él edifica la Iglesia, y que el enemigo no podrá prevalecer contra ella. Es esta verdad la que ha sido por siempre la roca, la fortaleza en la que esta de pie la iglesia y del evangelio que comenzó a predicar la iglesia. Ser fieles a la predicación de el Evangelio del Reino de Cristo fue quizás el elemento más importante de la iglesia en los inicios.

En el lapso de cuarenta días que Jesús estuvo en la tierra luego de resuciar, ¿De qué les habló a los discípulos? De su Reino, del Reino de Cristo.

Qué necios son! Les cuesta tanto creer todo lo que los profetas escribieron en las Escrituras. ¿Acaso no profetizaron claramente que el Cristo tendría que sufrir todas esas cosas antes de entrar en su gloria? Entonces Jesús los guió por los escritos de Moisés y de todos los profetas, explicándoles lo que las Escrituras decían acerca de él mismo” (Lucas 24.25-27)

 Posteriormente, Jesús vuelve a aparecerse a sus discípulos y les repite el mismo mensaje

“Cuando estaba con ustedes antes, les dije que tenía que cumplirse todo lo escrito acerca de mí en la ley de Moisés, en los profetas y en los Salmos. Entonces les abrió la mente para que entendieran las Escrituras, y dijo: «Efectivamente, se escribió hace mucho tiempo que el Mesías debería sufrir, morir y resucitar al tercer día. También se escribió que este mensaje se proclamaría con la autoridad de su nombre a todas las naciones, comenzando con Jerusalén: “Hay perdón de pecados para todos los que se arrepientan” (Lucas 24.44-47 NTV)

¿Cual es el mensaje que se proclamaría? Que Jesus es el Mesías, el rey prometido. En el libro de Hechos cuando se nos menciona ese mismo lapso de40 días luego de la resurrección, ¿De qué les hablaba Jesús a sus discípulos? Les hablaba del Reino de Dios[15] Como podemos ver, el centro del Evangelio posterior a la resurrección de Jesús, es Su Reino como Cristo. La revelación de Jesús como el Rey, como el Mesías que viene a gobernar sobre la tierra es la roca donde la iglesia fue construida. Este es el evangelio del Reino.

Luego de que Jesús ascendió a los cielos, la primera predicación de Pedro  ¿De qué trató? De que Jesús es el futuro rey prometido en el Antiguo Testamento, el Cristo, y que este Rey fue crucificado, pero resucitó y está por volver a reinar a la tierra.

“Por lo tanto, que todos en Israel sepan sin lugar a dudas, que, a este Jesús, a quien ustedes crucificaron, ¡Dios lo ha hecho tanto Señor como Mesías!” (Lucas 2.36 NTV)

Y, la segunda predica de Pedro, ¿De qué trato? Exactamente de lo mismo, de Jesús como Cristo y la necesidad de arrepentirse para ser salvos

Amigos, yo entiendo que lo que ustedes y sus líderes le hicieron a Jesús fue hecho en ignorancia; pero Dios estaba cumpliendo lo que los profetas predijeron acerca del Mesías, que él tenía que sufrir estas cosas. Ahora pues, arrepiéntanse de sus pecados y vuelvan a Dios para que sus pecados sean borrados. Entonces, de la presencia del Señor vendrán tiempos de refrigerio y él les enviará nuevamente a Jesús, el Mesías designado para ustedes” (Hechos 3.18-20)

Cuando fueron llevados al Concilio Pedro y Juan ¿De qué hablaron? De Jesús, como el Cristo[16]. Cuando Pedro y Juan fueron llevados ante el sumo sacerdote, ¿De qué hablaron? De Jesús, como príncipe y salvador [17]. ¿Qué predicó Pablo por primera vez en Damasco? Que Jesús era el Cristo[18]. El tema recurrente de la iglesia en sus inicios era Cristo, por eso fueron llamados “cristianos”[19]. En Tesalónica hubo un alboroto porque cual era el mensaje que daban los cristianos: que había otro rey, Jesús[20]. Y Apolos cuando predica en Éfeso ¿Qué hacía? Demostraba por las Escrituras que Jesús era el Cristo.[21] Y luego cuando Pablo entró a Efeso ¿De que les hablaba? Del reino de Dios. [22][23]

Hoy el Espíritu Santo nos pregunta ¿Cuál es el Jesús que tu conoces? ¿Qué imagen tienes en tu mente de Jesús? ¿Cuál es el evangelio de Jesús que tu crees? ¿Es ese evangelio el que crees el correcto? Quizás hoy solo conoces una de las facetas de Jesus, como siervo. Quizás tenemos un evangelio incompleto, humanista, donde vemos a Dios solamente preocupado en nuestras necesidades. En otras palabras, creemos un evangelio distinto al Evangelio del Reino, que es el Evangelio que predicaba Jesús y los apóstoles. Quizás estamos creyendo en un Jesús distinto al que predicaban los apóstoles, un evangelio distinto al Evangelio del Reino predicado por Jesús. Por esa razón, muchos están confundidos con lo que sucede con esta pandemia mundial. Porque no están esperando que Jesucristo venga a gobernar sobre la tierra. Estamos tan acostumbrados a este mundo, que incluso lo encontramos como un buen lugar. Pero los apóstoles inicialmente entendían que, como Jesús lo había dicho, todo sería destruido, conmovido, por eso, ellos solo predicaban del futuro reino que estaba por venir. Por esa razón, en todo el Nuevo Testamento el mensaje de la segunda venida de Cristo es central. El viene a gobernar en la Tierra.

Que debemos hacer para conocer a Jesucristo

Arrepentirnos. Quizás en este contexto es donde la palabra arrepentimiento calza mejor. Arrepentimiento quiere decir un cambio de la forma de pensar. Debemos pedirle a Dios que el cambie nuestros pensamientos. Si en realidad nuestra vida ha estado aferrado a este mundo, debemos arrepentirnos y poner nuestro interés en el reino de Cristo en la tierra. ¿Que es vivir aferrado al mundo?Jesucristo dijo: Mas que felices los que teneis hambre porque seres saciados, mas que felices los que llorais porque reireis. Que tienen en común esta dos clases de personas. No hay arraigo al mundo, no hay arraigo a la tierra. Cuando vino un joven con muchas riquezas, moralmente correcto no pudo seguir a Jesús ¿Por qué? Porque sus riquezas eran mucho más importantes para el. Jesus también contó una parabola de un hombre que vivía centrado en sus riquezas o posesiones en la tierra. Este hombre comenzo a planificar en como ampliar sus graneros ya que sus ganancias habían crecido. Si lo pensamos bien ¿Que había de malo en esto? El problema es que esas riquezas lo hacían estar tan atado a la vida en la tierra, que perdió la perspectiva, de que esta vida es solo un suspiro, es solo pasajera, que lo importante es la vida eterna que vendrá luego de esta.

Una de las cosas que me llama profundamente la atención es que los fariseos, siendo las personas que más conocían el Antiguo Testamento en el tiempo de Jesús, aparentemente los más cercanos a Dios, no pudieron reconocer a Jesús, quien era el cumplimiento de todas las profecías que ellos habían estudiado toda su vida. Jesús responde porque ellos no pudieron verlo: Porque ellos estudiaban la Biblia para satisfacer sus propios deseos de reconocimiento, amaban los primeros lugares en las ceremonias sociales, gozaban de beneficios económicos asociados a estudiar la biblia (Mateo 23.13 “Ay de vosotros fariseos…porque devoirais las casas de las viudas y como pretexto haceis largas oraciones“). En resumen, usaban la Biblia para satisfacer sus propios deseos. Y cuando ese egoismo está en el corazón humano, Dios no revela la palabra. El Espíritu Santo nos muestra a Cristo en la medida en que nuestras vidas estén quebrantadas delante de Él.

Pedirle al Espíritu Santo que abrá nuestra mente. En este tiempo es más urgente que nunca que nos volvamos a la palabra de Dios con desesperacíon. Creo en parte que Dios está permitiendo esta pausa para que nos preparemos antes que todo lo que está por venir, tanto de las cosas buenas como de las cosas peligrosas. Sabemos por la palabra que lo que estamos viviendo es una señal clara de que Cristo está por volver como rey a la tierra. Sin embargo, el Señor nos entregó otras señales que nos deberían motivar a afirmar nuestras creencias en el verdadero evangelio de Cristo. Jesús nos advirte que en el último tiempo muchos cristianos tropezarán y serán engañados. Pablo advirtió a los cristianos que tuvieran mucha precaución porque en los ultimos días se levantarán lobos rapaces, lobos vestidos de oveja en medio de la iglesia, que finalmente los desviarán de Jesús. Por esta razón, ya no solamente podemos depender de escuchar una predicación de 40 minutos una vez a la semana, sino que debemos volver con todo el corazón a la palabra de Dios, y el Espíritu Santo nos mostrará en ella a Jesucristo.

 

 

  1. Pedirle al Espíritu Santo que abra nuestra mente
  2. Pedirle al Espíritu Santo que nos revele a Cristo en la Escritura.

[1]

[2] Juan 5.39 NTV

[3] Genesis 3.21

[4] Genesis 22

[5] Zacarias 1.7

[6] Isaías 53.1

[7] Zacarias 12.10

[8] Salmos 22.16

[9] Miqueas 5.2

[10]Genesis 49.10

[11] Números 24.17

[12] 2 Samuel 7.13-14

[13] Jeremías 23.5

[14] Daniel 7.13-14

[15] Hechos 1.3

[16]Hechos 4.10

[17] Hechos 5.37

[18] Hechos 9.22

[19] Hechos 11.26

[20] Hechos 17.7

[21] Hechos 18.28

[22] Hechos 19.18

[23] Hechos 20.25

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